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Lo que no sabes sobre el seguro a terceros

seguro terceros

Aunque se trate de la opción mínima obligatoria, muchos conductores desconocen todo lo que cubre su seguro a terceros.

Tanto si acabas de comprar un coche como si ya llevas varios años con el mismo, puede que estés barajando diferentes opciones en cuanto a qué tipo de seguro contratar. 

Lo más frecuente es que optemos por un seguro a todo riesgo durante los primeros años de vida de nuestro automóvil, y que después cambiemos a un seguro más básico. Además, las compañías aseguradoras ahora ofrecen seguros de coche para todos los gustos, poniendo a disposición de los conductores muchas opciones intermedias.

No obstante, antes de decidirte, deberías saber en qué consiste exactamente el seguro obligatorio o a terceros, qué cobertura tiene y qué pasa si no lo tienes en regla.

¿Qué es el seguro de responsabilidad civil o a terceros?

Explicado de forma muy sencilla, un seguro de responsabilidad civil o a terceros es aquel que cubre los daños, tanto físicos como de tipo material, que podamos ocasionar a otras personas en caso de accidente de tráfico.

Se llama por tanto “a terceros” porque no cubrirá al propio asegurado ni a su vehículo en caso de ser el responsable, sino solo a esas otras personas que sin quererlo se han visto involucradas en el siniestro.

Este seguro es de carácter obligatorio para todo vehículo de motor que esté en circulación en nuestro país.

¿Qué pasa si no tengo contratado este tipo de seguro?

El seguro de responsabilidad civil o a terceros es obligatorio por ley, aunque tu vehículo no se mueva del garaje. El no tener este tipo de cobertura o no tenerla en regla es por tanto sancionable, con multas que pueden llegar hasta los 3000€ y con la posible inmovilización del vehículo durante varios meses. Así se establece en el artículo 3 del Real Decreto Legislativo 8/2004 del BOE.

Para que nos sancionen, basta con que nuestro automóvil esté dado de alta y en circulación, sin que tenga que haberse producido necesariamente ningún accidente de tráfico. Si esto pasa y nuestro vehículo queda inmovilizado, tendremos que hacernos cargo no solo de la sanción económica, sino también del depósito o “cepo” impuesto. Solo será posible el levantamiento de este precinto cuando demostremos haber dado de alta el seguro de responsabilidad civil del vehículo en cuestión. 

En caso de no pagar el depósito correspondiente, un coche sin seguro puede ser requisado durante todo un año. Además, al propietario se le puede prohibir la conducción por todo el territorio nacional, con este o con cualquier otro automóvil.

¿Qué cubre el seguro a terceros obligatorio?

El seguro de responsabilidad civil obligatorio o seguro a terceros cubre los daños físicos o materiales a otras personas en caso de accidente de tráfico, incluyendo vehículos ajenos implicados o material urbano que haya resultado dañado. Es importante recordar que el seguro a terceros nunca cubrirá al propietario del vehículo o al conductor en el momento del accidente, así como los daños que se produzcan en el propio vehículo asegurado. Tampoco cubrirá los daños por robo del vehículo.

No obstante, aún estando destinado a indemnizar a terceras personas, la cobertura del seguro de responsabilidad civil obligatorio tiene unos límites a tener en cuenta. Por un lado, existen unos importes máximos de cobertura establecidos por ley:

  • en cuanto a los daños a personas, de hasta 70.000.000€
  • en cuanto a daños materiales, de hasta 15.000.000€

Por otra parte, este seguro a terceros solo se hará cargo de aquellos daños principales, físicos o materiales, relacionados directamente con el accidente ocasionado, y no de aquellos secundarios derivados del siniestro. Por ejemplo, en caso de que dañemos un negocio particular y esto le obligue a cerrar durante un tiempo, el seguro a terceros no cubrirá este tipo de pérdidas económicas ocasionadas al propietario de dicho negocio.

¿Qué tipos de seguros a terceros hay?

Además de cubrir lo mínimo indispensable exigido a un seguro de responsabilidad civil obligatorio, también existen otras modalidades de seguros a terceros con mayor cobertura (pero sin que lleguen a considerarse a todo riesgo).

Nuestra recomendación es que compares entre distintas compañías aseguradoras, ya que las pólizas (y el precio) pueden variar entre unas y otras. De esta forma contratarás la que más se ajuste a tus necesidades.

Seguro a terceros básico

El seguro a terceros básico es el seguro mínimo obligatorio en cualquier vehículo a motor.   

Como ya hemos explicado, este tipo de seguro incluye la cobertura de daños físicos y/o materiales a terceros que se hayan visto afectados en un accidente causado por el asegurado. 

También suelen incluir una póliza de responsabilidad civil voluntaria, en extensión a la obligatoria, en la que estaremos también cubiertos si los daños ocasionados a terceros superan los límites establecidos por ley antes mencionados. 

Seguro básico con lunas

Además del seguro de responsabilidad civil, existe la modalidad más específica de seguro a terceros con lunas. 

Con esta opción de seguro a terceros se incluyen los daños ocasionados en las lunas del automóvil, generalmente debido a roturas aunque también pueden incluir el robo de las mismas.

Seguro a terceros ampliado 

Este tipo de seguro a terceros amplía su cobertura ofreciendo otros servicios adicionales que el seguro básico no suele incluir, tales como asistencia en carretera, defensa jurídica, cobertura por robo o incendio, o incluso la gestión de infracciones y multas.

En cualquier caso, antes de contratar cualquier seguro de coche, te recomendamos que siempre compruebes las condiciones de tu póliza con la aseguradora y compares entre distintas ofertas.